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lunes, 7 de noviembre de 2016

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LOS TÍTERES COMO RECURSO PEDAGÓGICO PARA MEJORAR LA CONDUCTA EN EL TRASTORNO NEGATIVISTA DESAFIANTE

LOS TÍTERES COMO RECURSO PEDAGÓGICO PARA MEJORAR LA CONDUCTA EN EL TRASTORNO NEGATIVISTA DESAFIANTE






Presentado por:

Carmen de la Cruz.
Astrid Serje.


























CORREDOR UNIVERSITARIO- UNIVERSIDAD DEL ATLÁNTICO
LOS TÍTERES COMO RECURSO PEDAGÓGICO PARA
MEJORAR LA CONDUCTA EN EL TRASTORNO
NEGATIVISTA DESAFIANTE
SÉPTIMO SEMESTRE
07/10/2016



LOS TÍTERES COMO RECURSO PEDAGÓGICO PARA MEJORAR LA CONDUCTA EN EL TRASTORNO NEGATIVISTA DESAFIANTE




OBJETIVO:

Fomentar a través de los títeres estrategias para interiorizar pautas de conductas en niños que presentan trastorno negativista desafiante (TND) en el aula.


CARACTERIZACIÓN

CONDUCTAS DISRUPTIVAS

Las conductas disruptivas son aquellas en que el niño  presentan un comportamiento inadecuado, no respeta pautas de convivencia, ni sabe vivir en comunidad, estos trastornos pueden amenazar la supervivencia de un grupo, reciben tal nombre debido a que su presencia implica la interrupción o desajuste en el desarrollo evolutivo del niño imposibilitando para crear y mantener relaciones sociales  saludables, tanto con adultos como con pares.

Características de las Conductas Disruptivas:

-  Mala educación.
-  Insolencia.
-  Falta de cooperación.
-  Desobediencia.
-  Provocación.
-  Agresividad.
-  Se puede notar en estrategias verbales y no verbales.
-  Dificulta el aprendizaje y las relaciones interpersonales.
-  Causa gran estrés en el profesor.
- Suele ser producida principalmente por alumnos que quieren llamar la atención.
     - Impulsivos.


TRASTORNOS DEL COMPORTAMIENTO

Los trastornos del comportamiento implica disfunciones conductuales que llegan a afectar algunas áreas contextuales del niño como lo son el entorno escolar, familiar y social.
“La característica principal de estos diagnósticos es que presentan una serie de síntomas y signos más o menos específicos para cada una de las categorías establecidas y que se engloban bajo el epígrafe de trastornos por déficit de atención y comportamiento perturbador, como son: el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), el trastorno negativista desafiante (TND), el trastorno disocial (TD) y el trastorno de comportamiento perturbador no especificado. Arévalo, Díaz, González, Aguilar, Rayón, Martínez, & Paredes. (2005).


ETIOPATOGENIA

La etiopatogenia depende de múltiples variables que confluyen, interaccionan y se potencian. Algunas de ellas dependen de factores internos o variables biológicas del individuo y otras de características externas, del contexto social o familiar(5). Las más importantes son:

• Temperamento: los factores temperamentales constituyen la personalidad del niño o adolescente. Algunas características del temperamento, como la elevada reactividad o la escasa cordialidad, pueden ayudar a desarrollar trastornos en la conducta.
• Sexo: la totalidad de los estudios indican que es más frecuente en el sexo masculino. Además, los varones presentan síntomas más graves y desde edades más tempranas.
• Genética: los trastornos del comportamiento tienen una elevada heredabilidad. No se ha identificado ningún gen que tenga un efecto directo; por lo que, probablemente el efecto aparece por la interacción de muchos genes entre sí y de estos con los factores ambientales.
• Variables sociofamiliares: es importante la influencia etiopatogénica de la presencia de conducta disocial o delincuente en los padres, disciplina familiar dura o inconsistente, consumo de drogas por parte de las amistades o haber padecido abuso sexual.

TRASTORNO NEGATIVISTA DESAFIANTE (TND)

El DSM-5 define el Trastorno Desafiante como “un patrón recurrente de conducta negativista, desafiante, desobediente y hostil hacia figuras de autoridad que se mantiene por lo menos durante seis meses”. Los comportamientos negativista y desafiantes se expresan por una terquedad persistente, resistencia y mala tolerancia a las órdenes, negativa a comprometerse, ceder o negociar con adultos o compañeros. Igualmente hay una tendencia deliberada a sobrepasar los límites o normas establecidas, aceptando mal o culpabilizando a otros de sus propios actos. La hostilidad puede dirigirse hacia las figuras de autoridad pero, también, hacia los compañeros. Se manifiesta molestando deliberadamente a los otros sin causa aparente o por motivos insignificantes. En estos episodios suelen aparecer insultos o palabras despectivas hacia las otras personas pero sin llegar aún a la agresión física. En el caso que se supere este umbral y se produzcan conductas abiertas de agresión a otro, estaríamos, probablemente ante un trastorno disocial.


ETIOLOGÍA
Ha sido difícil diferenciar los factores etiológicos del TND, toda vez que las investigaciones realizadas están orientadas al TD. Sin embargo es posible al menos identificar al menos tres tipos de factores: los biológicos, los psicológicos y los sociales.
  • Factores biológicos: Existen patrones familiares de psicopatología asociada como son el TDAH, TUS y los trastornos afectivos. Además se han implicado factores de temperamento difícil en niños que posteriormente desarrollan TND.

  • Factores psicológicos: Se ha asociado con el apego inseguro así como con los cuidados prenatales deficientes. Además los niños agresivos muestran fallas en el reconocimiento de las claves sociales, tienen una atribución agresiva equivocada sobre las conductas de los pares, lo que genera pocas soluciones a los problemas y tienen la expectativa de ser recompensados por sus respuestas agresivas.

  • Factores sociales: La pobreza, la falta de estructura social y la violencia en la comunidad contribuyen al diagnóstico del TND.Debe tenerse en mente que existe una alta comorbilidad entre el TND, el TDAH y el TD, por lo que estos niños y adolescentes experimentan múltiples factores de riesgo intraindividuales y contextuales, que se inician en la infancia y pueden llevar a una formación adversa en la personalidad como la última manifestación del riesgo global de psicopatología externalizada.  

Epidemiología

En la población general la prevalencia del TND se estima en aproximadamente 1 al 16%.16 Alrededor del 75% de los sujetos con TDAH presentan al menos un trastorno comórbido, siendo el TND el más frecuente. El TND incrementa el riesgo de padecer TD en la adolescencia y un trastorno antisocial de la personalidad (TAP) en la edad adulta. La coocurrencia del TND y el TD con el TDAH guarda una relación bidireccional, es decir, en niños y adolescentes con TDAH y la presencia del TND o el TD se ha estimado entre el 15 al 60%; en el sentido opuesto, entre el 70 al 80 % de los niños y adolescentes con TC o TND cumplen los criterios para un TDAH.

COMPARACIÓN ENTRE EL DESARROLLO NORMAL Y CONDUCTAS PERTURBADORAS.

Todos manifestamos en algún momento de nuestras vida un comportamiento desafiante ante una autoridad u otra persona, esto puede ser ocasionada por eventos o circunstancias externas que nos produce este “mal comportamiento”, es decir, que por el hecho de que un niño o adolescente tenga ocasionalmente problemas en su comportamiento, esto no implica que tenga un Trastorno de Conducta Disruptiva, por lo que esta conducta hostil puede aparecer en determinados tiempo o ambiente; según el gobierno de Aragón 2011 “Uno de los requisitos más determinantes que permite hablar de un problema de conducta es el mantenimiento en el tiempo de estas conductas antisociales” (p. 17), por lo tanto, para determinar si una persona manifiesta un trastorno en la conducta, esta debe prevalecer por un tiempo prolongado, con una intensidad en los síntomas y debe repercutir a su desarrollo social.  

Este trastorno de la conducta no debe atribuirse a personas que en alguna circunstancia o momento muestran una conducta desadaptativa, sino aquellas personas que su comportamiento está marcado por querer oponerse a las autoridades e incumplimiento de las normas sociales, lo que produce que sus relaciones sociales y familiares sean defectuosas; según el gobierno de Aragón (2011) “El diagnóstico de trastorno de conducta se atribuye a aquellos niños que  exhiben pautas extremas de dichas conductas. En concreto, se aplicará a niños y adolescentes que evidencien de manera frecuente conductas antisociales” (p. 17), solo pueden ser diagnosticado aquellas personas que su comportamiento sea persistente y recurrente, no algo ocasional.

Si bien es ciertos que los niños y adolescente sufre cambios en las etapa de su vida, lo que produce que su comportamiento sea inmaduro y desafiante, como en el caso de los adolescente que su conducta está marcada irritabilidad, inestabilidad emocional, aislamiento social, etc; pero esto no implica que por tener estos comportamientos durante una etapa de su vida sea un trastorno de la conducta, es por esta razón, que se hace necesario que tantos los docentes como padres de familia aprendan a identificar cuándo una conducta llega a ser un trastorno del comportamiento o no, para determinar las futuras intervenciones que se realizarán.


EL DSM-IV y DSM-V SOBRE EL TRASTORNO NEGATIVISTA DESAFIANTE.

Según lo propuesto por la Asociación Americana de Psiquiatría en el DSM-IV-TR(APA, 2002), en los trastornos de inicio en la infancia y la adolescencia, se desprende de un subgrupo de trastornos por déficit de atención y comportamiento perturbador, que causa problemas en las relaciones sociales y familiares, lo que repercute a un desarrollo social y emocional adecuado. Este subgrupo comprende:

  1. el trastorno disocial.
  2. El trastorno negativista desafiante.
  3. El trastorno por déficit de atención con hiperactividad.


En el trastorno negativista desafiante determinan ciertas característica, que permitan su efectivo diagnóstico, esta es:

A. Un patrón de comportamiento negativista, hostil y desafiante que dura por lo menos 6 meses, estando presentes cuatro (o más) de los siguientes comportamientos:

1. A menudo se encoleriza e incurre en pataletas
2. A menudo discute con adultos
3. A menudo desafía activamente a los adultos o rehúsa cumplir sus obligaciones
      4. A menudo molesta deliberadamente a otras personas
5. A menudo acusa a otros de sus errores o mal comportamiento
6. A menudo es susceptible o fácilmente molestado por otros
7. A menudo es colérico y resentido
8. A menudo es rencoroso o vengativo

Nota: Considerar que se cumple un criterio sólo si el comportamiento se presenta con más frecuencia de la observada típicamente en sujetos de edad y nivel de desarrollo comparables.

B. El trastorno de conducta provoca deterioro clínicamente significativo en la actividad social, académica o laboral.

C. Los comportamientos en cuestión no aparecen exclusivamente en el transcurso de un trastorno psicótico o de un trastorno del estado de ánimo.

D. No se cumplen los criterios de trastorno disocial, y, si el sujeto tiene 18 años o más, tampoco los de trastorno antisocial de la personalidad.

Las personas que sufren de este trastorno recurren a comportamiento negativista, hostil, principalmente en las figuras de autoridad. En el DSM-V los criterios diagnóstico que propone a pesar de no haber cambiado mucho, desglosa mucho más de lo que es e implica este trastorno, incorpora unos niveles de gravedad lo que no incorporaba en el DSM-IV, estas características según el DSM-V  son:

Clasificación del DSM-V:
A. Un patrón de enfado/ irritabilidad, discusiones/actitud desafiante o vengativa que dura por lo menos seis meses, que se manifiesta por lo menos con cuatro síntomas de cualquiera de las categorías siguientes y que se exhibe durante la interacción por lo menos con un individuo que no sea un hermano.
Enfado/irritabilidad
1. A menudo pierde la calma.
2. A menudo está susceptible o se molesta con facilidad.
3. A menudo está enfadado y resentido.

Discusiones/actitud desafiante
4. Discute a menudo con la autoridad o con los adultos, en el caso de los niños y los adolescentes.
5. A menudo desafía activamente o rechaza satisfacer la petición por parte de figuras de autoridad o normas.
6. A menudo molesta a los demás deliberadamente.
7. A menudo culpa a los demás por sus errores o su mal comportamiento. Vengativo
8. Ha sido rencoroso o vengativo por lo menos dos veces en los últimos seis meses
Nota: Se debe considerar la persistencia y la frecuencia de estos comportamientos para distinguir los que se consideren dentro de los límites normales, de los sintomáticos. En los niños de cinco años o más, el comportamiento debe aparecer por lo menos una vez por semana durante al menos seis meses..
B. Este trastorno del comportamiento va asociado a un malestar en el individuo o en otras personas de su entorno social inmediato (es decir, familia, grupo de amigos, compañeros de trabajo) o tiene un impacto negativo en las áreas social, educativa, profesional u otras importantes.
C. Los comportamientos no aparecen exclusivamente en el transcurso de un trastorno psicótico, un trastorno por consumo de sustancias, un trastorno depresivo o uno bipolar. Además, no se cumplen los criterios de un trastorno de desregulación perturbador del estado de ánimo.
Especificar la gravedad actual:
Leve: Los síntomas se limitan a un entorno (p. ej., en casa, en la escuela, en el trabajo, con los compañeros).
Moderado: Algunos síntomas aparecen en dos entornos por lo menos.
Grave: Algunos síntomas aparecen en tres o más entornos.

TRATAMIENTO

El tratamiento fundamental del TND es la psicoterapia individual, familiar y grupal e implica trabajar con el niño o adolescente y los padres.

  • psicoterapia individual
Esta suele emplear un enfoque cognitivo conductual para aumentar la capacidad del paciente para resolver los problemas y sus habilidades de comunicación y de control de la ira y el impulso.

  • terapia familiar
Esta tiene a menudo como objetivo la introducción de cambios en la familia, por ejemplo mejorar la capacidad de comunicación y fomentar la interacción entre los miembros de la familia; la crianza de estos niños puede ser una tarea muy difícil para los padres quienes necesitan apoyo, comprensión y habilidad que les permitan desarrollar enfoques más eficaces para la crianza de los niños.

  • terapia grupal
La terapia de grupo con niños o adolescentes de su misma edad y complejidad, a menudo se centra en el desarrollo y utilización de las habilidades sociales e interpersonales.


Programa defiant children de Barkley, enfoque conductista.

En el caso de los niños con trastorno negativista desafiante, se puede utilizar el programa creado por R. Barkley (1999) con orientación a padres, el programa básicamente está enfocado en psicoeducar y entrenar a los padres, ante las conductas de sus hijos, para lograr un cambio positivo en dichas conductas. Las características principales se centran:

1) Los principios para mejorar el comportamiento:  
  • Proporcionar consecuencias inmediatas al buen o mal comportamiento. No esperar que repita una mala conducta para dar una respuesta.  
  • Proporcionar consecuencias específicas. Tanto el premio como el castigo deben estar dirigidos a una conducta específica, nunca a aspectos generales.  
  • Proporcionar respuestas consistentes. Independientemente del entorno, la consecuencia debe ser la misma. Ambos padres deben dar la misma respuesta. Las conductas que han sido consideradas intolerables un día, también deben recibir la misma consideración otro día.  
  • Aplicar programas con incentivos antes de usar el castigo.
  • Anticipar y hacer un plan para contrarrestar la mala conducta.



2) Pasos del programa para mejorar la conducta:  

  • Prestar atención positiva. Los padres deben aprender a prestar atención positiva a sus hijos.  
  • Refuerzos verbales.  
  • Sistema de puntos. Establecer en la casa un sistema de recompensas con fichas o puntos.  
  • Usar formas de disciplina moderadas. Castigar el mal comportamiento de forma constructiva.  
  • Tiempo- fuera con otros problemas de conducta.  
  • Manejo de la conducta en público.
  • Trabajo con la escuela.
  • Sesion de refuerzos y prevencion de recaidas.


Con este programa se pretende mejorar la conducta del niño, las relaciones sociales y la adaptación general en la casa. Se intenta lograr que el niño adquiera nuevas posibles conductas positivas que le ayuden a lograr el éxito en el colegio y mejor sus relaciones interpersonales. Las estrategias están centradas en reducir la terquedad, el comportamiento oposicionista y aumentar las conductas de cooperación. El programa sostiene que las conductas positivas al ser reforzadas o premiadas tenderán a incrementarse e incorporarse en el niño, mientras que las conductas negativas tenderán a extinguirse al ser ignoradas o al recibir consecuencias negativas. Es fundamental tener en claro que el programa logrará un resultado positivo, al tener en cuenta la importancia de la relación padres e hijos, ya que el comportamiento de los padres debe modificar en relación con sus hijos (Barkley, 1999.


INFLUENCIA DE LOS TÍTERES PARA MEJORAR LAS CONDUCTAS NEGATIVISTAS DESAFIANTES

El uso de los títeres crea un ambiente de juego, de espontaneidad que es favorable para la enseñanza. El estudiante aprende mejor cuando las actividades de aprendizaje son divertidas, los títeres tienen la habilidad de captar y mantener la atención de los niños, se identifican como un personaje, da un sentido de confianza es por eso que son excelentes para enseñar la buena conducta y ayudar en la disciplina, los niños aman a los títeres y si el títere dice que haga algo, él lo hace porque quiere complacerlo. En sus manos el títere puede caminar, correr, reír, llorar, puede ser arrogante, débil, valiente etc, este es muy popular y atractivo en las primeras etapas de formación en los niños, para ellos el títere es un personaje mágico que los conduce a la imaginación y la creatividad. Además de sus beneficios lúdicos, son una rica fuente de juego simbólico y un útil auxiliar terapéutico, teniendo en cuenta que el niño es un ser activo, los títeres cuya característica principal es la acción, es su mejor vehículo de asimilación a la vida.

El Teatro con Títeres tiene un potencial como complemento muy útil en la labor del maestro, pues sirve como recurso pedagógico para disminuir la agresividad de los niños. También, el construir y jugar con títeres, además de estimular la creatividad, abre un mundo para la expresión y la comunicación; títere y niño serán uno solo, el infante le otorga vida propia en base a sus vivencias.
WAGNER, Fernando (1997), menciona que “Trabajar con niños y títeres es una de las actividades más emocionantes, porque los muñecos logran fácilmente, niveles de conexión profundos con los más pequeños, algo que no siempre se consigue a través de otros recursos”.

Agresividad en la escuela.

El tema de la agresividad va muy de la mano, con los comportamientos desafiantes, debido a que en muchas ocasiones al transgredir la norma pueden presentar conductas agresivas, no necesaria y directamente con las personas las cuales ponen las normas, sino que también se puede presentar esta agresividad con objetos o diferentes actitudes. Estos comportamientos agresivos se pueden presentar en diferentes formas para lograr manipular, regular emocionalmente a los demás, teniendo diferentes actitudes como: excluir a otros, discutir sobre algo específico llevando la contraria, iniciando rumores, intimidar a otros verbal o físicamente, amenazar, devolver golpes con ira y usar tácticas de mano para conseguir lo que quieren y en el momento que lo quieren. “Los problemas de conducta tempranos en los niños pequeños que empiezan a caminar y en los niños en edad preescolar, como la impulsividad, la hiperactividad y las rabietas, pueden eventualmente desarrollarse en comportamientos disruptivos más serios y agresivos, como el discutir con adultos, desafiar las reglas, intimidar a otros y comenzar peleas”(Lochman, 2010).




ACTIVIDAD.

  • NOMBRE: La guerra de los ratones.

  • OBJETIVO: Interiorizar buenas conductas por medio de los títeres para niños y niñas de 4 años con trastorno negativista desafiante.

  • DESARROLLO DE LA ACTIVIDAD: Fortalecer convivencia sana y adecuada, en niños y niñas de 4 años con trastorno negativista desafiante.

PRESENTADOR.-
La historia de hoy nos cuenta  porqué se llevan tan mal los gatos y los ratones. Y los perros con los gatos…
(Entra el Perro).
PERRO.- Vaya, esto me interesa. -¿Puedo quedarme a escuchar? Cuenta, cuenta; que estoy impaciente.


PRESENTADOR.-
Había una vez tres ratones. Los tres compartí­an una porción de tierra tan grande como la palma de mi mano.
(Muestra su mano).
Durante el invierno, cayó sobre la tierra un puñado de nieve. Los ratones comenzaron a quitar la nieve y se encontraron un pedacito de tocino del tamaño de un guisante.
(Entran los tres ratones. Uno de ellos es claramente más pequeño que los otros dos. El Mayor lleva el pedazo de tocino entre sus manos).
RATÓN GRANDE.-
Deberí­amos guardar este trozo de tocino para cuando tengamos hambre.
RATÓN MEDIANO.-
Efectivamente, hay que ahorrar; nunca se sabe cuándo será difí­cil conseguir comida. Te propongo que se lo demos a nuestro hermano pequeño para que lo guarde y aprenda el valor del ahorro.
RATÓN GRANDE.-
Sabias palabras, hermano.
(Entra el Gato).
GATO.-
Hola coleguillas… Hoy estoy más cansado que nunca. Esta noche ha sido muy larga.
RATÓN GRANDE.-
Si uno está cansado, hay que descansar.
GATO.-
Por favor, no hagáis ruido, no me despertéis.
RATÓN MEDIANO.-
Seremos tan silenciosos como ratones.
(El Gato se queda dormido al instante).
RATÓN GRANDE.-
-¿De qué hablábamos?

RATÓN MEDIANO.-
De darle el trozo de tocino a nuestro hermano pequeño para que lo guarde hasta que tengamos hambre.
(El Ratón Grande se acerca al pequeño y le tiende el trozo de tocino).
RATÓN GRANDE.-
Aquí­ tienes, pequeño.
RATÓN PEQUEÑO.-
(Que coge el trozo).
Gracias.
(Se lo come en un momento).
-¡Riquí­simo!
RATÓN GRANDE.-
-¿Qué has hecho, pedazo de ratón?
RATÓN PEQUEÑO.-
Es que tení­a hambre. Y dijiste que lo guardara hasta que tuviera hambre. Y yo ya tení­a hambre.
RATÓN GRANDE.-
-¿Y te parece bonito?
RATÓN PEQUEÑO.-
Bonito, no sé.
RATÓN GRANDE.-
-¡Esto es una infamia!
RATÓN MEDIANO.-
-¡Se ha comido el tocino!
RATÓN GRANDE.-
-¡Merece un castigo! Necesitamos un juez, que dicte sentencia.
RATÓN MEDIANO.-
El señor Gato nos servirá.
(Van hasta el lugar en el que duerme el Gato).

RATÓN MEDIANO.-
-¡Señor Gato!
GATO.-
(Sin moverse, dormido).
RATÓN GRANDE.-
Necesitamos su juicio. Somos tres hermanos.
GATO.-
-¡si!
RATÓN GRANDE.-
Encontramos un pedazo de tocino del tamaño de un guisante.
GATO.-
Extraordinario festí­n…
RATÓN MEDIANO.-
Se lo dimos a nuestro hermano pequeño para que lo guardara.
GATO.-
-¡Qué comilón!
RATÓN MEDIANO.-
(Que trepa sobre el Gato dormido).
-¡Necesitamos un castigo!
GATO.-
Sólo quiero dormir…
RATÓN MEDIANO.-
(Que salta sobre el Gato).
-¡Despierta Gato!, -¡necesitamos justicia!
(sigue con sus saltos sobre el durmiente hasta que éste se levanta de un salto).
GATO.-
Sois unos bichos horribles.
RATÓN MEDIANO.-
(Que cae al suelo cuando se levanta el Gato. Sin embargo, se incorpora de un salto).
Necesitamos un castigo.
GATO.-
-¿No queréis justicia?, los condenó a los tres por pesados.
LOS TRES RATONES.-
(Que corren sin concierto de un lado a otro).
-¡Socorro!,
(El Gato persigue a los tres ratones. Salen todos de escena).
(El Presentador y el Perro salen).
PERRO.-
-¡Ha comenzado la guerra!
PRESENTADOR.-
Aunque yo preferirí­a que firmaran la paz.
PERRO.-
-¡Cómo corren estos ratones!
PERRO.-
YA BASTA AMIGOS ME ABURRÍ DE SUS PELEAS, ASI NO LLEGARAN A NADA.
GATO.-
Claro que no. Pero, -¿qué hago?,
PERRO.-
Claro que sí puedes hacer muchas cosas, como calmarte y no empeorar la discusión que han iniciado los hermanos ratones.
GATO.-
Es que me desesperan con tanta insistencia, pero tienes razón ellos buscaron mi ayuda y yo he hecho más grande la pelea.
PERRO.-
Ahora piensa antes de hacer las cosas y ayuda en su inquietud en vez de generar más discordia.
GATO.-
Hermanos ratones, Calmense yo los ayudare y encontraremos una solución.
(Salen de escena los ratones y el gato, y entra el presentador).

PRESENTADOR.-
Y así­, por un pequeño trozo de tocino inocente, comenzó la guerra entre ratones y gatos. Una guerra que pudo ser solucionada cuando el perro intervino como el mediador de conflictos, haciéndole caer en cuenta al gato que era una discusión absurda, y que tenía que escuchar a sus amiguitos ratones, para seguir siendo los amigos que siempre fueron y superar sus diferencias.
Y así­ termina esta historia, que al principio se creyó que iba a terminar en una discusión eterna entre él gatos y los ratones, pero esta pudo ser superada cuando se escucha, perdona, acepte las diferencia y se respeta a la otra persona...

FIN































BIBLIOGRAFÍA.

  • Arévalo, R. V., Díaz, J. M. M., González, C. M., Aguilar, X. L., Rayón, G. L. Á., Martínez, A. O. R., & Paredes, K. F. (2005). Trastornos del comportamiento alimentario y factores de riesgo en una muestra incidental de jóvenes mexicanos. Revista Mexicana de Psicología, 22(1), 53-63.



  • Castro, N. A., Ruiz, J. M. L., Arias, D. M. H., Puerta, N. B., Franco, J. L. C., & Betancur, J. D. (2016). Incidencia social, familiar, biológica y académica del trastorno oposicionista desafiante. SENDEROS PEDAGÓGICOS, 5(5).
Piantoni, C. (2001). Expresión, comunicación y discapacidad. Modelos pedagógicos y didácticos para la integración escolar y social. Madrid: Narcea




  • Cuichán, G., & Alexandra, M. (2012). Elaboración y aplicación de un manual de valores humanos mediante la utilización de títeres para mejorar las relaciones humanas en los niños y niñas del jardín de infantes “María Montessori” de la ciudad de Latacunga, período 2009-2010.

  • Avalos Delgado, L. N., & Cotos Arias, P. A. (2015). Aplicación de talleres con títeres para disminuir el nivel de agresividad en los niños de 4 años de la institución educativa Nª206 Saber y fantasía con María de la ciudad de Trujillo año 2011.